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Original posting date: 
Tuesday PM, May 15, 2001

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A los pies de mi madre, part 1

Written by Jaime

Esta historia tuvo lugar hace unos aos pero aun sigue muy presente en 
mi vida.
No se cuando comenzo mi pasin por los pies femeninos, las piernas, las 
medias y el nylon, supongo que en mi despertar sexual. La historia se 
desarrolla en mi casa, donde 
soliamos ver television despues de cenar, en el saln. Mi padre ocupaba 
su sillon y mi madre y yo soliamos estar en el sof. Mi madre casi 
siempre se acostaba de lado, con los pies hacia mi. Yo era el pequeo 
de varios hermanos y estos se habian casado muy jovenes, ademas me eran 
unos aos mayores que yo por lo que ya no vivian en la casa. Mi madre 
tendria ya unos cincuenta y pico de aos y mi padre algo mayor que 
ella. Bueno, en el invierno,cada noche mi madre se echaba a ver la 
television y solia ponerse encima una mantita o algo que le tapara las 
piernas. Yo me ponia a su lado y empece a compartir con ella la manta, 
con lo que sus pies quedaban siempre contra mi muslo o en mi regazo. 
Aquellos pies eran mi adoracion. Me encantaba su tacto, su olor, su 
tieba, su forma redondeada. Sobre todo cuando habian estado todo el dia 
calzando zapatillas y por la noche estaban blanditos y suaves. Con el 
paso de los meses esa escena se repetia casi 
cada noche. Excepto cuando se ponia calcetines, que eran raras 
ocasiones, siempre solian estar descalzos o envueltos en medias. Poco a 
poco fui primero tocandolos levemente, luevo ya 
tomandolos en mis manos, acariciando los tobillos, las pantorrillas, 
incluso los muslos. Ni que decir tiene que las erecciones que tenia 
eran monumentales. Tanto mi padre como mi madre solian dormirse viendo 
la television, con lo que alli estaba yo, atento a que cualquiera de 
los dos despertara, sobre todo ella. Con esto deciros que no pasaba de 
estos toqueteos y que mi madre debia considerarlos exentos de contenido 
sexual. Para mi naturalmente no era asi y cada noche era esperada por 
mi con ferviente expectacin. Aprovechandome de su sueo, mis manos 
subian por aquellas piernas que conocia a la perfeccion.
Me encantaban aquellos pies regordetes, perfilados por los aos de 
zapatos y con unos deditos regorduelos. Cuando llevaba medias era el 
delirium. No me cansaba de acariciarlos, desde los dedos hasta la 
rodilla. Durante una hora o mas mis masajes eran incansables. Sin duda 
mi madre se daba cuenta y me dejaba hacer, supongo que a ella le 
gustaba el masaje y me los ofrecia para que se los acariciara. A veces 
ella decia que tenia los pies frios, lo que yo tomaba ya como una 
directa para emplearme a fondo en ellos. Si digo que fueron cientos de 
veces que esta escena se repitio no me quedaria corto. Casi cada noche. 
A veces le notaba a mi madre cierta complicidad, un relajamiento poco 
usual pero que yo aprovechaba para envalentonarme y subir las manos mas 
alla de lo que un hijo deberia subir. Alguna vez llegue a meterle la 
mano por debajo de la braga, en la cadera y en la entrada de la nalga. 
Mi madre como digo a veces se incomodaba, otras veces se dejaba hacer, 
como abandonada y durmiendose o haciendose la dormida. Otras apenas me 
dejaba acarciarle el muslo.
El paso de los aos no disminuyo mi aficion, todo lo contrario. estaba 
atento a las compras de medias de mi madre, en cuales llevaba, cuales 
se le estropeaban, donde las guardaba. En estas excursiones por sus 
cajones de lenceria descubri un par de medias con costura. Nunca se las 
llegue a ver puestas, pero estaba claro que se las habia puesto. Este 
hecho hizo que volara mi imaginacion, imaginandoselas puestas y a mi 
padre disfrutando de ellas, y como me gustaria a mi estar en su lugar.
Las medias son un gusto que no he perdido y me encantan, aunque ya no 
se aprecien por comodidad o por que no hay genero, pero para mi es de 
las prendas mas sexys y eroticas que hay. Ver una pierna bonita 
envuelta en el nylon, fino, con esas pequeas arrugas en la 
rodilla, .... Y si al sentarse se dejan ver veladamente las bandas 
oscuras de la parte superior .... Las mujeres no saben el poder de 
seduccion que estan dejando sin explotar al ponerse pantalones, 
leotardos o medias gruesas. Unas piernas con unas bonitas medias de 
nylon, negras, con costura, con un bonito vestido y unos tacones finos 
tiene mas efecto que cualquier viagra o afrodisiaco que se pueda 
inventar.
Nunca hubo sexo con mi madre, esto se queda en mis fantasias. Los aos 
pasaban y la relacion con ella siempre fue muy estrecha, y creo que 
estas sesiones nocturnas contribuyeron a ello. Nunca me puso 
impedimento a que le acariciara las piernas, pues en estos ultimos aos 
las caricias eran ya muy audaces, aunque sin traspasar la frontera del 
incesto. Alguna vez ella estiraba los pies sobre mi regazo y si notaba 
que las ponia sobre mi ereccin rapidamente los quitaba. Otras veces 
era yo el que aprovechaba que estaba dormida para colocarlos encima de 
mi pene, de mis testiculos o de ambos y darme masaje con ellos. 
Recuerdo un dia que yo estaba con el pijama puesto y ella se habia 
dormido. Yo me incline sobre ella y me saque el pene y el escroto por 
la bragueta, cogi su pie y me lo coloque encima. Era la primera vez que 
mis partes tomaban contacto con el cuerpo de una mujer, aunque ella 
fuera mi madre y estuviera dormida. Con el tiempo y hechos parecidos me 
fui envalentonado hasta el extremo de estar acariciandole los pies, 
sacarme la punta del pene debajo de la manta y acariciarle el pie como 
si de una dedo de mi mano se tratara. Se lo metia entre los dedos, 
debajo de ellos. Sobre todo me gustaba meterselo entre el dedo gordo y 
el siguiente dedo, en ese hueco. Era una delicia que me proporcionaba 
despues las mejores pajas del mundo, despues de una ereccion que duraba 
una o dos horas le brindaba unos chorros monumentales. 
Pienso que alguna vez ella se dio cuenta de estas practicas y no se si 
por verguenza, porque a ella tambien le gustaba o por ambas cosas, no 
dijo nada y me dejo seguir haciendo. Alguna vez que nos quedamos solos 
en el salon llegue a pensar que ese dia se iba a dar la vuelta, me iba 
a tomar el pene con sus manos, meterselo en la boca o sentarse encima 
de el y comenzar a cabalgarme. Desgraciada o afortunamente, no se que 
consecuencias habria podido tener tal hecho, pero nunca ocurrio.
Me gustaria saber si alguno o alguna ha tendio experiencias similares y 
le gustaria compartirlas conmigo. Encantado de recibirlas.

piesdemama@inicia.es










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                           Maggie M'Gill.....

         
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This story is a work of fiction.  Names, characters, places, and incidents either are products of the author's imagination or are used fictitiously.  Any resemblance to actual events or locales or persons, living or dead, is entirely coincidental.


